EL GENOCIDAD JOSE MENGELET
PROFESOR : RONALD RAMIREZ OLANO
Nació en una respetada familia católica bávara. Amaba el arte
y la música, e hizo el juramento hipocrático de sanar a los enfermos y de no
entrar a una casa sino para sanar a sus pacientes. Eso fue lo que juró. Lo que
hizo: torturar, deshumanizar y masacrar.
El Doctor Mengele envió a cientos de miles de inocentes a la
muerte en los campos de concentración nazi, donde era conocido como "El Ángel de
la Muerte". ¿Qué sistema social, jurídico y político pudo crear a un hombre como
Josef Mengele?
Un médico responsable de seleccionar a miles de judíos para
primero experimentar y luego exterminarlos en los campos de concentración de
Auschwitz. Un hombre que realizaba los más dolorosos experimentos sobre gemelos,
con la esperanza de descubrir el secreto de los nacimientos múltiples, para así
crear genéticamente la Súper Raza Aria que dominaría al mundo durante los mil
años que, según Hitler, duraría el Reich.
Josef Mengele se hizo miembro del cuerpo de elite Waffen SS,
una organización que exigía pureza racial en sus miembros, cónyuges y
familiares, preferiblemente hasta la 4° generación. Mengele se había enamorado
de Irenna Schumbaimm, de quien más tarde afirmaría: "Era hermosa y bien
educada... fue el amor de mi vida".
Cuando él decidió casarse con Irenna, hubo un interrogante
acerca de sus antepasados, porque uno de ellos fue hijo extramatrimonial y había
dudas acerca de sus ancestros. Mengele debió redactar documentos afirmando que
no existían rastros de impurezas raciales ni sangre judía, algo que sería un
pecado imperdonable para un oficial nazi de su jerarquía, proveniente de una
familia aria pura, y además católica.
Por otra parte Irenna provenía de una familia luterana. Todo
esto hacía su situación extremadamente incómoda. ¿Quién hubiera pensado que el
novio, cuyo atractivo aspecto ario sólo era afectado por la separación de sus
dientes incisivos, se convertiría en el nazi más buscado y esquivo de la
historia, con una recompensa total de US$ 3,4 millones por su cabeza, por
crímenes contra la humanidad?
Mengele terminó el servicio militar obligatorio con su grupo de elite SS en los
Alpes Tiroleses. Volvió a sus estudios en Frankfurt, donde vivía junto a Irenna
en una hermosa casa cerca del río Main. En septiembre de 1939 comenzaba la
Blitzkrieg y Polonia caía en manos de Alemania en menos de un mes.
Mientras la guerra se desarrollaba a favor de los nazis,
Mengele permaneció con Irenna concentrado en su investigación biológica. Pero
cuando la guerra se extendió a dos frentes, con el ataque sobre Rusia, Mengele y
su unidad fueron movilizados al frente oriental; poco después fue herido en
combate, por lo que le otorgaron condecoraciones y se convirtió en un héroe
nazi. ¡Un doctor condecorado por valor en combate, con todo lo que ello
significa! Mengele recibió, además de las condecoraciones normales por servicio
en el frente ruso, la Cruz de Hierro en Primer Grado, y luego la Cruz de Hierro
en Segundo Grado: un honor al que muy pocos accedían.
Auschwitz
Cuando las heridas de Mengele sanaron fue declarado no apto
para combate. Por ello, se ofreció voluntariamente como médico de campamento: es
decir como médico en los campos de concentración. ¿Por qué querría alguien con
tan elevadas calificaciones y antecedentes, ir a un sitio como Auschwitz?
"Porque él buscaba "zwillingen" (gemelos) para sus
experimentos y tendría a numerosos de ellos y hasta se podía dar el lujo de
matarlos. Allí, desde el principio, dispuso de 226 gemelos, con edades entre 2 y
18 años. Y podía hacer lo que quisiera con ellos." (Michael Barembaum, médico,
director del US Memorial Museum).
Una de las asignaciones de los médicos de campamento era
recibir los trenes cargados con judíos. Estos doctores tenían un poder
terrorífico: podían decidir instantáneamente si un prisionero iba a la muerte en
la cámara de gas, si se lo destinaba a experimentos, o si iba a trabajos
forzados. La mayoría de los alemanes llamaba a Auschwitz "Anus Mundi" o "ano del
mundo", pero para el Ángel de la Muerte era su paraíso de investigación.
En muy poco tiempo, se haría famoso por descubrir los
secretos de la vida. Y los trenes seguían llegando. Mengele era uno de los pocos
médicos de campamento que podía llevar a cabo la tarea de selección a sangre
fría, siempre en busca de gemelos.
Eva Mozes Kor, sobreviviente de Auschwitz relata "Cuando el
tren se detuvo, escuchamos a muchos nazis dando órdenes afuera. Envolviendo al
campo había enormes muros con alambres de púas. Todo allí era de un color
tétrico. Uno debía obedecer inmediatamente las órdenes o moría. Debía ser
instantáneo, como un flash.
Ello decidiría entre la vida en el campo o la muerte en las
cámaras de gas. Mi madre nos sostenía a mí y a Miriam, mi hermana gemela de las
manos. Nosotras nos quedamos congeladas en ese lugar. Mi madre no nos soltó. Mi
padre y mis otros hermanos desaparecieron en la multitud, y jamás los volvimos a
ver...
De pronto, apareció Mengele gritando en alemán "¡zwillingen,
zwillingen!", es decir "¡gemelos, gemelos!". Se detuvo frente a nosotras y
mirándonos a mi hermana y a mí, preguntó si éramos gemelas. Mi madre no sabía
qué decir; sólo atinó a preguntar: "¿es eso bueno?" Allí, un oficial SS ordenó:
"¡responda por sí o no!". Y mi pobre madre dijo "sí, son gemelas". Mi madre fue
enviada en una dirección, y nosotras en la dirección opuesta. Cuando me di
vuelta, la vi por última vez, extendiendo sus brazos hacia nosotras..."
Eva Mozes Kor jamás volvería a ver a su madre, y la colección
de conejillos de india de Mengele seguía creciendo. Regularmente enviaba los
resultados de sus trabajos al Instituto Kaiser Willheim de Berlín, a su maestro
von Verschuer. Mengele luchaba contra el reloj para descubrir los secretos que
permitieran crear una raza aria pura, mientras la marea de la guerra se volvía
adversa a Alemania.
Ciencia al servicio del
odio
El interés de Mengele en el genotipo humano rubio de ojos
azules es curioso, pues ni él ni sus superiores respondían a esa descripción.
Mengele estaba fascinado por los ojos azules, y se decía que tenía una colección
de ellos en las paredes de su oficina, similar a una colección de mariposas.
Constantemente trataba de cambiar el color de los ojos de los niños.
¿Por qué podría alguien querer cambiar el color de los ojos?
¿Qué hacía tan especial a los ojos azules? Mengele intentaba responder mediante
sus experimentos eugenésicos, ¿Por qué la "raza superior aria" presentaba más
cantidad de personas con ojos azules, que con ojos de otros colores
característicos de las razas inferiores? Para resolver el intrincado
rompecabezas genético Mengele tendría un poder de decisión absoluto: podía hacer
lo que quisiera.
Personificación del Demonio
Nazi
Las investigaciones de Mengele tenían un fin claramente
demarcado: lograr la absoluta perfección de la raza aria y asegurar su
reproducción. Es por ello que intentaba descifrar los secretos de los
nacimientos múltiples. Cuando se sabía que tocaba el turno de las rondas de
Mengele, la tensión invadía por igual a prisioneros, guardias y doctores de la
SS.
Todo el mundo se aterrorizaba cuando comenzaba a revisar a
los recién llegados, en su frenética búsqueda de gemelos. Cuando él llegaba con
su terrible voz, los guardias nazis se aterrorizaban, y eso aterrorizaba aún más
a los judíos. Mengele siempre se presentaba con su uniforme impecable y sus
botas de cuero perfectamente lustradas, muy elegante, como un caballero refinado
y aristocrático, caminando como si fuera dueño del universo, absolutamente
seguro de sí mismo, mirando a los ojos a cada uno de los recién llegados.
"Lo veíamos vestido inmaculadamente, con un par de guantes de
cuero en una de sus manos, y con un pequeño látigo para cabalgar en la otra. La
relación entre "sujetos" y "amo" es muy difícil de explicar, y aún luego de
haberla vivido, no puedo explicarla" (Eva Mozes Kor).
Mengele sabía el efecto que causaba en las mujeres, y
calculaba perfectamente sus ademanes para lograr el resultado deseado. Gissela
Weird, una doctora judía prisionera, recuerda: "Mengele se deleitaba
presentándose ante nosotras, exquisitamente perfumado... tan elegante y
atractivo... Vestía hermosas camisas de color azul. Muchas mujeres decían: “me
encantaría pasar la noche con él”. Era su forma de hacernos enloquecer: se debe
estar loco para respirar el humo de los crematorios, y seguir viendo en él a un
hombre tan atractivo como para pasar la noche".
En otras ocasiones, su lado oscuro surgía descontrolado. Un
sobreviviente lo recuerda ejecutando a un joven de 17 años, por robar carbón.
Mengele le disparó en ambas rodillas, luego lo tomó del cabello y le disparó en
la cabeza. "Robar está prohibido, y ustedes deben respetar las reglas de este
lugar" dijo, para luego salir caminando como si nada hubiera ocurrido.
A excepción de ocasionales visitas, Irenna Mengele no
convivía con su esposo. Auschwitz era muy poco cosmopolita para ella, por lo que
es dudoso que conociera cabalmente lo que ocurría, como así también que Mengele
le hubiera sido fiel durante su estadía en el campo. "Mengele gustaba
seleccionar las más bellas mujeres judías para pasar sus horas libres.
Las hacía pasar una bella noche, tocando el piano. Pero en
todos los casos, por la mañana, las mataba" (Siegfried Halbreich,
sobreviviente). Mengele era un excelente pianista. Incluso se conoce una
grabación suya, cantando y tocando. A menudo, tocaba para los invitados,
mientras las notas se paseaban, macabras, por el campo, hasta el amanecer.
¿Estaba Mengele loco, o sufría otro desorden mental? ¿Acaso
la búsqueda de los secretos genéticos humanos, destruyeron todos los restos de
conciencia en él? Las opiniones varían, pero algo es seguro: Josef Mengele fue
la personificación del peor demonio. Se convirtió en un verdadero símbolo del
terror nazi.
Es absolutamente imposible leer la acusación hecha contra él
en la ex Alemania Oriental, que describe cabalmente sus atrocidades, sin
siquiera dejar caer una lágrima. "Fuimos completamente sobrepasados por su
monstruosidad" (Eli M. Rosenbaum, director de la Oficina de Investigaciones
Especiales del Departamento de Justicia del Gobierno de los Estados Unidos). Lo
más importante es ver que su mente operaba como la de un científico,
concentrándose en sus estudios y experimentaba dejando de lado los sentimientos.
"Realmente no pienso que Mengele tuviera remordimientos por
lo que hacía. Pienso que en su mente de científico, justificaba lo que hacía. El
nos inyectaba hasta cinco inyecciones juntas, para ver qué pasaba. Muchas veces
uno simplemente se moría. No teníamos idea de qué eran esas inyecciones" (Eva
Mozes Kor). Mengele inyectaba en las venas toda clase de substancias, como
fenoles, cloroformo, nafta, insecticidas...
Algunas veces, directamente en el corazón. El mataba a los
objetos de sus experimentos para hacerles autopsias. Hacía vivisecciones, para
estudiar los límites de resistencia a los traumas y el dolor en los seres
humanos. Una vivisección, es lo mismo a hacer la autopsia en un ser vivo. De más
está decir que lo hacía con la persona consciente y sin anestesia... Obviamente,
nadie sobrevivía. De esta forma, los experimentos de Mengele cobraron hasta 60
víctimas diarias.
Demente o no, los experimentos de Mengele llegaron a su fin.
El invierno se acercaba y el Ejército Rojo avanzaba hacia el campo de muerte. El
26 de noviembre de 1944, Einrich Himmler, máximo jefe de las SS, telegrafió a
todos los Comandantes de Campo ordenando suspender las muertes. Así comenzaría
la huida de Mengele, desde Auschwitz hacia una vida de constante tortura.
Últimos servicios al Führer
Antes del desmantelamiento del campamento, Mengele hizo su
selección final, enviando a 461, de un total de 509 prisioneros recién llegados,
a una muerte instantánea. Fue su último servicio en Auschwitz. Con el sonido de
los cañones rusos cada vez más fuertes, Mengele reunió sus registros y
anotaciones, y el 18 de enero de 1945, el Ángel de la Muerte desapareció para
siempre.
"Los experimentos duraron hasta el momento mismo en que se
dio la orden a todos los nazis, de abandonar el campo. Esa fue la última vez que
vi a Mengele" (Eva Mozes Kor). Así comenzó uno de los más grandes movimientos
evasivos de la historia.
Constante huida
Mengele dejó su uniforme de oficial de la SS, y vistió el de
oficial de la Wehrmatch (ejército alemán) y se dirigió a una unidad hospital que
iba hacia el sur. Cuando finalmente, en mayo de 1945 Alemania capituló, Mengele
terminó en dos campos de prisioneros de los aliados, ignorado por sus captores.
Ello se debió a que él había pasado por alto muchos de los trámites necesarios
para ser parte de las SS.
Esos trámites, capturados por los oficiales aliados de
Estados Unidos, eran utilizados para determinar qué sujeto era arrestado en
forma automática. No hay documento que explique por qué Mengele carecía del
tatuaje obligatorio de oficial de las SS, que se hacía en la parte interior del
brazo izquierdo, dos pulgadas por debajo de la axila. Antiguos doctores de las
SS, confirmaron que no estaba tatuado.
Otro de los elementos que jugó a su favor fue la urgencia con
que los aliados liberaron a millones de prisioneros de guerra alemanes. Mengele
se retiró calladamente entre la multitud, usando un nombre falso, y con la ayuda
de su familia trabajó en una granja de la zona de Rosenheimm, cercana a su
ciudad natal de Gÿinzburg. Entre 1945 y 1949, fue visitado varias veces por
Irenna. Ella no estaba feliz con la situación, aún cuando en 1942 dio a luz un
hijo de Mengele, producto de una de sus visitas a Auschwitz.
Las listas de criminales de guerra circulaban por la
República Federal de Alemania y los doctores y oficiales de las SS estaban
siendo juzgados. Mengele estaba atemorizado y pidió a Irenna que huyera del país
con él. Irenna se negó. Decepcionado pero resuelto, huyó a Italia en 1949; poco
después abordó un buque que lo llevó a Buenos Aires.
En Argentina se sentiría seguro, gracias a una organización
secreta conocida como ODESSA, encargada de otorgar salvoconductos a antiguos
oficiales SS. La presencia de comunidades alemanas ofrecía confianza, y ciertas
zonas de Argentina le recordaban las montañas de su Baviera nativa. Mengele se
sentía como en casa, en su residencia en la zona de Florida, en Buenos Aires,
viviendo bajo el nombre de Helmut Gregor.
Más tarde en la década del ‘50, consideró que la caza de
criminales de guerra había terminado, y comenzó a decir su nombre. Incluso,
habría llegado a obtener la nacionalidad argentina. Inició una compañía de
implementos agrícolas con su verdadero nombre... ¡Hasta figuró en la guía
telefónica!
Su padre lo visitó y le informó que Irenna demandaba el
divorcio, a lo que él accedió. ¿Qué otra cosa podría hacer? Era sólo una
formalidad. Irenna tendría su libertad y él seguiría adelante con su vida en
Argentina. Tiempo después su abogado le informó que el Gobierno alemán había
mandado cartas al Gobierno argentino, solicitando la extradición de nazis.
Mengele cayó en pánico.
Con la ayuda de ODESSA huyó al Paraguay, donde tramitó su
ciudadanía. Bajo las leyes paraguayas ya no podía ser extraditado. En aquellos
tiempos, este país era gobernado por el dictador Alfredo Stroessner,
descendiente de alemanes y admirador de los nazis. Seguro, aunque intranquilo,
Mengele se dejaba ver en las calles de Asunción.
En 1960, en Argentina tuvo lugar el secuestro de "Otto"
Eichmann, a manos de un comando de la policía secreta israelí. Eichmann estuvo a
cargo de la sección judía de la Gestapo y de los traslados a los campos de
concentración. En Paraguay, Mengele ya no se sentía seguro, e incluso antes de
enterarse de la noticia, se ocultó aún más.
El MOSSAD, servicio secreto israelí y creador intelectual del
secuestro de Eichmann, estaba tras sus huellas. En aquellos días, era un hecho
público que perseguían a otros jerarcas nazis, por lo que Mengele debió huir...
el juicio de Eichmann hacía eco en sus oídos...
Eichmann fue sentenciado a la horca, y Mengele sintió también
la soga en su cuello. Por ello, decidió viajar al Brasil, donde se ocultaría
durante el resto de su vida, ya no como el Ángel de la Muerte, sino como un
hombre atemorizado, solitario y fugitivo. Cuando llegó a Brasil en la década del
‘60, su vida se disuelve. Durante los siguientes años se reportaron varias
apariciones.
Fuentes confiables como el Departamento de Estado de USA, el
Centro Simón Weissenthal y el MOSSAD israelí identificaron a Mengele en lugares
y estilos de vida aparentemente contradictorios con su historia, con documentos
falsos, bajo nombres como José Mengele, Helmut Gregor, o Wölgang Gërhard, con la
ayuda y protección del as de la Luftwaffe, Hans Lücklobe, líder de la ODESSA que
también había ayudado a otros nazis como Klauss Altmann o "Barbie".
Dos novelas se basaron en Mengele: "Los niños del Brasil" y
"Hombre maratón", ambas llevadas al cine, aumentando su reputación a
proporciones míticas e interfiriendo con la búsqueda que llevaban a cabo los
Gobiernos de Alemania, Estados Unidos e Israel.
Impunidad
Las recompensas ofrecidas por Alemania, el Centro Weisenthal
e Israel para su captura, sumaban US$ 3,4 millones, cifra que hoy en día debiera
ser multiplicada por doce, una suma impresionante, pero que no dio resultados.
En junio de 1985, la noticia del descubrimiento de la tumba de Wölfgang Gërhard
recorrió al mundo. Los restos que habían permanecido bajo tierra desde 1979
fueron exhumados.
El equipo forense concluyó que eran los restos de Josef
Mengele, el nazi más buscado desde la Segunda Guerra. Si esto era cierto, ¿cómo
fue su vida desde su huida del Paraguay en 1960, hasta su presunta muerte en
1979? En Brasil fue puesto en contacto con refugiados bávaros, todos ex
pertenecientes al movimiento nazi que se habían refugiado en Brasil luego de la
guerra.
Ellos se alegraron al encontrar a Mengele en la frontera,
donde lo instruyeron sobre su nueva "identidad". Se disfrazó como un suizo de
apellido Stammer, comerciante de implementos agrícolas. Una familia adoptiva que
verdaderamente llevaba el apellido Stammer, lo estaría esperando. Además, fue
entrenado para mantenerse anónimo, ocultarse y a quiénes recurrir si alguien
intentara detenerlo.
Mengele pasó dieciséis años viviendo con los Stammer en una
granja cercana a Sâo Paulo, adquirida por la firma alemana Mengele. En 1976 la
convivencia con sus familiares adoptivos se tornó imposible, por lo que solicitó
una nueva familia. Peter y Geza Bossert se ofrecieron para acoger a Mengele en
su hogar, donde permaneció hasta su muerte.
Según testigos, Mengele pasaba sus horas construyendo botes y
jugando con los hijos de sus anfitriones. Su temor a ser atrapado crecía, y
siempre dormía en su pequeña y oscura habitación, con una pistola al alcance. En
1976 recibió la visita de su hijo Rolf, quien luego declararía para una revista
alemana "Mi padre asegura que nunca hizo algo incorrecto en Auschwitz. Dice que
sólo seleccionaba prisioneros para trabajar, y nada más. Odio lo que hizo, pero
es mi padre, y quiero creer en él".
Su muerte
Según la evidencia descubierta en 1985, 1979 sería un año
marcado en la vida de Mengele. "En 1979 fue invitado a pasar un día de playa, a
50 millas de Sao Paulo. Mengele se introdujo en el mar, hasta que el agua
alcanzó sus rodillas. En ese momento desapareció. Sufrió un ataque cardíaco,
cayó al agua y se ahogó. Cuando fue llevado a la playa, y a pesar de los
esfuerzos, no pudo ser resucitado". Geza Bossert hizo los arreglos para que
Mengele fuera enterrado en el cementerio de Ambu, bajo una lápida que lleva el
nombre de Wölfgang Gërhard, y allí permaneció hasta su exhumación en 1985.
Expertos forenses de Estados Unidos, Alemania e Israel se
encargaron de las investigaciones. Se enviaron muestras óseas a Inglaterra,
donde existen bancos de datos para su comparación. Esa comparación se retrasó
muchos años debido a que la ex esposa de Mengele, Irenna, y su hijo Rolf, se
negaban a dar muestras de sangre.
"Fue allí que decidí ir a Alemania con mi hermana gemela, y
durante tres semanas protestamos frente a la fábrica Mengele. Yo simplemente
dije: ¡nosotros entregamos la sangre de millones en Auschwitz! ¡Cómo pueden
negarse a dar una simple gota, para el estudio de la verdad!" (Eva Mozes Kor).
Finalmente las autoridades alemanas presionaron a Rolf y a su
madre, y se obtuvieron las muestras requeridas. El examen de ADN dio un
resultado: el hombre sepultado en Ambu, Brasil, fue el padre biológico de Rolf
Mengele.
En 1992, el Departamento de Justicia, cumpliendo con una
solicitud del Departamento de Estado de los Estados Unidos, publicó dos grandes
volúmenes titulados "En cuanto al tema Josef Mengele". El informe concluía que
Estados Unidos nunca tuvo relaciones con Mengele, y que las investigaciones
forenses determinaban que los restos exhumados en Brasil, correspondían a
Mengele.
Los gobiernos de Alemania e Israel estuvieron de acuerdo con
el informe. Otro extracto del informe del Departamento de Estado de los Estados
Unidos de 1992, concluye con que el hecho que el Ángel de la Muerte haya sido
capaz de perpetrar sus crímenes, para luego morir familiarmente como un anciano
en Brasil, evidencia de una enorme conspiración para la impunidad.
A pesar de todo ello, muchas de las víctimas o sus
descendientes quedaron inconformes con la forma de la muerte, e incluso con la
veracidad de la misma. "La muerte de Mengele no se condice con el sentido de
justicia. Si pensamos que murió, quisiéramos que haya muerto de cáncer u otra
enfermedad, muy lentamente, órgano por órgano, y sólo luego de una muy larga y
dolorosa agonía.
Sin embargo, y aunque hubiera estado consciente durante el
ataque cardíaco, su muerte se habría consumado en sólo dos o tres minutos. La
muerte fue terriblemente benévola con él, e injusta con nosotros" (Michael
Rosembaum.
La doctora Gissela Weird, sobreviviente de Auschwitz, quien
hizo sus estudios de medicina en la Alemania de preguerra, afirmó: "Sé que todos
los estudiantes de medicina realizan el juramento de Hipócrates. Es como una
página de la Biblia que Mengele ensució".
De hecho, alguna vez Mengele pronunció las palabras sagradas
del juramento hipocrático: "Si cumplo acabadamente con este juramento, ganaré
para siempre reputación entre los hombres, por mi vida y mi arte. Si lo
transgredo, que lo opuesto recaiga sobre mí". En cierta forma, su juramento se
ha cumplido: el Ángel de la Muerte, demonio-médico de Auschwitz, es un sinónimo
universal de muerte y genocidio.


Aparicio Rosales Vergara dijo
Terrible todo, mas, los ricos israelitas escaparon, sólo el pobrerío y su clase media supo de los horrores...
Mismos horrores y atrocidades que ahora los sionistas cometen contra los palestinos y otros pueblos árabes.
Y, han levantado hasta un muro de la infamia peor que el que hubo en Berlín
1 Agosto 2007 | 01:05 PM